
Me encanta moverme en camioneta! además de poder viajar tranquilo sin entrar en el frenetismo del tráfico, leyendo, contemplando, meditando; me parece que es una de las mejores maneras de no perder contacto con la realidad, con la vida cotidiana de la urbe... por eso renuncié al carro hace más de cuatro años. Después de haber crecido en un pueblo moviéndome a pie, y cuando era necesario, en "pesero" (como se llaman en México), llegué a la ciudad de Guatemala y de entrada carro - parecía imposible moverse de otra manera -, pero al tiempo me empezó a hacer falta el contacto ese que se vive en la calle y en las "burras", así que decidí deshacerme de él.
* Foto: "Niña en la camioneta" de Eny Roland Hernández Javier
En las camios, por ejemplo, me he dado cuenta de lo desfasado que está el discurso del racismo y la discriminación en Guatemala. Para variar, aquí todo y todos somos una mierda! un país racista, discriminador, excluyente y bla bla bla, pues resulta que ya viviendo la calle me doy cuenta de que no es tan así (y ojo con el "tan así"). Talvez el Estado sigue funcionando sobre mecanismos que reproducen estos males y cierran espacios a ciertos sectores, pero el pueblo de a pie parece haberlos trascendido (con sus muchas excepciones). En la burra, donde se vive la interculturalidad del día a día, la cosa es muy diferente, la gente ya casi no establece estas distinciones; las señoras se juntan en los asientos y se van platicando, los jóvenes le ofrecen el asiento a los mayores, a las embarazadas o mujeres con niños (cuando se dignan), el brocha ayuda a subir los bultos; y no importa si este es ladino, indígena, chino o lo que sea... simplemente ocurre. Otra cosa es cuando lo que conviven son diferentes clases económicas, de la raza que sean. Como suele pasar, la realidad ha superado por mucho a la teoría imperante en las élites intelectuales que se dedican a diagnosticar al país desde sus escritorios... pero bueno, ya me estoy desviando del tema que son las camionetas, y esto daría para mucho...
Además de poder uno hacer sus propios diagnósticos, en las camios se viven todo tipo de situaciones, desde las muy terribles como un asalto - que afortunadamente no me ha ocurrido en lo que llevo de usarlas -, hasta las escenas más tiernas como una pareja de ancianos disfrutándose el viaje entre risas, besos y caricias... aquí algunas de las que me han tocado últimamente:
Hoy en al mañana el piloto traía puesto un disco con una muy buena selección de música. Cuando me subí estaba el buki con la de "Tu hombre perfecto", y ya venía yo pensando en lo que bien me ha dicho mi madre durante toda la vida (que es una de sus más fieles fans), que ese güey lo que canta es filosofía popular pura! cuando de pronto termina la canción y comienza, casi que como respuesta y muy elocuentemente, paquita la del barrio "Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefecio mal hecho..." jaaaajajaja, y como tres señoras por lo menos se ponen a cantarla con todo el sentimiento del caso. La filosofía popular tiene tantas maneras de expresarse pensé yo...
El otro día se sube un chino con un gran canasto y desde que le pidió permiso al piloto para vender, ya se podía intuir que se trataba de todo un personaje... bueno, pasó por el pasillo con una gran sonrisa, y con su mal hablado español decía "deliciosossssssssssss panecillos, pluebe sus delicioooosoossssss panecillos pala endulzalse la vida... señola, señol, pluebe su panecilloooo" y metía la cabeza entera en su canasto haciendo "mmmmmmmmmmmm" y la volvía a sacar estirándose para arriba como una serpiente llamada por la flauta hipnotizante de su encantador, lo que en este caso era el olor de los deliciosos panecillos lo que lo poseía de esa manera (que dicho sea de paso, en verdad eran deliciosos)... fue todo un performance.
La semana pasada se subió un tipo con un walkman, si!!! un walkman!!!!!!, de esos para escuchar cassettes de los que usaban una cintilla café que se enrollaba y desenrollaba de un lado a otro para reproducir la música, ¿se acuerdan? tenía años de no ver a alguien con una de esas reliquias... me quedé pensando en la vida de ese señor, ¿qué música estaría escuchando que todavía estaba en cassette? ¿qué música escuchaba en general? ¿cómo sería su casa? ¿estaría llena de antigüedades de ese tipo? en fin...
Ese mismo día un viejito le hizo la parada al bus con su credencial del programa de vejez y sobrevivencia en mano, para ejercer su derecho de viajar gratis, y el piloto, cuando lo vió, se pasó de largo. El viejito ya ni se sorprendió, ni le mentó la madre ni nada, al parecer ya estaba acostumbrado... no hay duda que hay de pilotos a pilotos, pero ¿qué dicen de nuestro país este tipo de actitudes tan recurrentes? sin duda que, generalizando, "los camioneteros" tienden a ser unos verdaderos hijos de puta, pero al final ni son los únicos, ni dejan de ser producto de un sistema que nos involucra a todos...
Y si, existe una falta de conciencia urbana y social que todavía nos hace mucha falta superar, y en la que todos estamos inmersos... y como no hay mejor manera que empezar por uno mismo, en el ánimo de comenzar a sentar nuevos paradigmas de urbanidad, hoy les digo a los señores conductores: tengan en cuenta que sea como sea, que si los pilotos son abusivos o no, que si manejan bien o mal, se paran a media calle a recoger gente o solo en las paradas, existe una máxima que me contó una amiga que traen escrita las "guaguas" cubanas en la parte de atrás, y que encierra un profundo contenido social, y dice: "llevo la vía porque traigo a la mayoría"
* Foto: "Niña en la camioneta" de Eny Roland Hernández Javier