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viernes, 9 de abril de 2010

héroes anónimos

Ayer tuve una de esas experiencias que le dan calorcito al alma. Tomé una camioneta de la Avenida Reforma al centro, justo a la hora en que todo el mundo sale del trabajo. Como era de esperarse, venía a reventar.

A mí me tocó parado enfrente de un señor que estaba sentado con su hijo de unos 9 años. Desde que los vi me dieron muy buena onda, venían como dos amigos platicando cada uno de los pormenores de su día. El papá con su traje de oficina del lado de la ventana, y el niño con uniforme de futbol en el pasillo.

En una de esas se subió un señor como de 70 años, indígena. En la postura y la forma de andar se le notaba el cansancio acumulado. La mirada reflejaba muchas jornadas de trabajo arduo y al mismo tiempo se sentía muy dulce.

Caminó hasta la mitad del bus y nadie le había ofrecido asiento. Yo empecé con el conflicto mental de atreverme esta vez a exigir que alguien lo hiciera. En esas estaba, cuando el señor enfrente de mí le dice a su pequeño futbolista – dame permiso m´ijo, que a la gente mayor hay que darle el asiento – y se paró, cediéndole su lugar al anciano.

La cara de su hijo cuando se volteó a verlo es imposible de describir, la enorme sonrisa, el brillo en los ojos. Parecía que iba a explotar de tanto orgullo. Sin dejar de verlo a la cara, estiró la mano para alcanzar su portafolio y llevarlo en sus piernas para ayudarlo. Después volteó a ver al resto de pasajeros, como indagando si se habían dado cuenta de lo que su papá acababa de hacer.

Bueno, lo pienso y me dan ganas de llorar otra vez. Es increíble lo que una sola escena, lo que un solo gesto puede desencadenar. Ni él, ni el niño, tendrán idea de la manera en que me tocaron el corazón.

Que diferente sería si este tipo de acciones dominaran los titulares de la prensa, que además son tan comunes y cotidianas, bastante más que toda la mierda de la que tenemos que estar al tanto en todo momento. Cómo cambiaría la percepción que tenemos del mundo en que vivimos, cómo lo transformaría.

Pero tristemente, yo ya no sé si por estrategia o por puro morbo, lo que se fomenta desde todos los ángulos es el miedo, la frustración, la impotencia. Mientras tanto, estos héroes del día a día, que con el ejemplo levantan olas de amor, seguirán viviendo en el anonimato. Siempre al margen de las grandes noticias (que en comparación, no son nada).

Salud por ellas y ellos, que sus acciones son los latidos de ese corazón universal que hace que la cosa siga caminando. Que forman a futuros seres humanos empáticos, solidarios, amorosos, que seguirán dándole respiro a este nuestro mundo!

viernes, 19 de febrero de 2010

Cuilapa y su hospital

Hoy, por azares del destino, me tocó ir al hospital regional de Cuilapa, Santa Rosa. Además de la excelente compañía, proveída por la querida Denise, la breve visita fue toda una aventura reflexiva.

Cuilapa, a simple vista, no tiene nada de especial. En sus calles se respira el abandono en el que se encuentran la mayoría de pueblitos de nuestro querido país. Se preguntaba Denise sobre las expectativas de vida de la gente ahí, ¿casarse y tener hijos que a su vez se casarán y tendrán más hijos? Y sí, esa es la impresión que da, una cárcel de puertas abiertas... ¿habrá peor forma de confinamiento?

El hospital terminó de poner al desnudo la realidad de desamparo en que vive esa gente a quien su país ha dejado en el olvido. Largas colas para cada trámite, interminables esperas para las consultas, heridos, enfermos, niños y niñas llorando o jugando en el pequeño salón de espera, mientras sus padres sudan los obstáculos para lograr la atención médica necesaria... si la logran.

Nos contaba el doctor y amigo que fuimos a ver, que dada la escasez de recursos y espacio, en muchas ocasiones han tenido que poner a dos niños en una sola cuna, que tiene pacientes con tuberculosis a los que no puede tratar porque falta una droga de las cuatro necesarias para el tratamiento. Que en muchos casos no queda más que esperar que la muerte de los pacientes sea dócil, con la impotencia de no poder hacer nada al respecto.

Hace dos días estuve en una reunión de trabajo, donde alguien comentó que se había evaluado a una unidad ejecutora del gobierno que el año pasado recibió una donación internacional para tratar el tema del hambre. El resultado fue que en 2009, en plena crisis alimentaria que cobró tantas vidas humanas, se ejecutó 0 % de ese dinero, por diferentes razones: trabas burocráticas, corrupción, incapacidad, etc... faltaría hacer esas evaluaciones en el sector salud y en muchos otros. La indignación se agolpa en la garganta. Estos crímenes masivos, homicidios lentos y dolorosos ¿quién los castiga? ¿quién los paga? ¿qué pensaría la gente de Cuilapa?

Causas hay miles. Ayer con Aída platicábamos sobre la crisis ética que existe en este mundo, cuyas masas transitamos entre el fanatismo y práctica religiosa que justifica la falta de humanidad en el diario vivir y el individualismo nihilista, efecto del sistema, que no reconoce más principio que "el límite soy yo mismo"... hasta los propios "altermundistas" lo reproducen sin darse cuenta. Una causa que en mi opinión subyace a todas, es la incapacidad de sentir lo que está fuera de uno mismo y, por ende, de respetar la vida en cualquiera de sus presentaciones.

En fin, este amigo mío que hoy en día las tiene en Cuilapa, tiene la idea de crear una ONG y fundar un hogar que reciba a pacientes terminales, para procurarles unos "últimos días" dignos, gestionando medicamentos, alimentos, enseres y demás necesidades. Cualquier apoyo o información (sobre posibilidades de financiamiento por ejemplo) para alcanzar tal objetivo, será de muchísima utilidad.

viernes, 8 de enero de 2010

Conversación en el RENAP

El otro día fui a recoger mi Documento Personal de Identificación al RENAP, el cual solicité desde octubre y se suponía que estaría a finales de noviembre. Después de una hora y media de hacer cola, salió la señorita a recoger las solicitudes y, después de otra media hora, salió a repartir los DPI´s con la noticia de que el mío todavía no estaba, grrrr, la burocracia.

Pero afortunadamente no fue tiempo perdido, porque en las horas que estuve ahí, me tocó escuchar una conversación entre el policía que daba el paso en la puerta y los señores que estaban hasta adelante de las dos colas que había - los tres de apariencia muy sencilla -, que me dejó de una pieza!... iba así:

Policía - Pues fíjense que yo tengo que revisar a todos los hombres que entran aquí, pero a las mujeres no... y el otro día vino un hombre que parecía pura mujer, así con su pelo largo, aretes, maquillaje. Yo le pregunté que si era hombre o mujer, y me contestó que hombre, pero yo no supe qué hacer...

Hombre cola 1 - Pues lo que pasa es que es una mujer que nació en un cuerpo de hombre... hay mucha gente así...

Policía - Ay si verdá usté! es que se ve cada cosa en Guatemala!

Hombre cola 2 - Pues viera que no solo en Guatemala, en todos los países es igual, lo que pasa es que en otros lados hay más cultura, y ya no le ponen tanto coco... por ejemplo, en otros países, las muchachas pueden ir con sus minifaldas sin preocuparse de que vaya a venir un abusivo a meterles mano...

y por ahí siguió...

Cuando nos toca vivir en medio de tanta ignorancia e intolerancia, estos atisbos de esperanza son como un bálsamo para el alma. Y ojo que con ignorancia no me refiero a falta de conocimiento, sino más bien a falta de sabiduría de vida... muchas veces la gente más sencilla o con menos recursos está más en contacto con su humanidad - como en este caso -, y la gente que se las lleva de muy acá y que está más llena de pretensiones, está cada vez más alejada...

lunes, 31 de agosto de 2009

las lomas, universidad rafael landivar, zona quinceeeeee

Me encanta moverme en camioneta! además de poder viajar tranquilo sin entrar en el frenetismo del tráfico, leyendo, contemplando, meditando; me parece que es una de las mejores maneras de no perder contacto con la realidad, con la vida cotidiana de la urbe... por eso renuncié al carro hace más de cuatro años. Después de haber crecido en un pueblo moviéndome a pie, y cuando era necesario, en "pesero" (como se llaman en México), llegué a la ciudad de Guatemala y de entrada carro - parecía imposible moverse de otra manera -, pero al tiempo me empezó a hacer falta el contacto ese que se vive en la calle y en las "burras", así que decidí deshacerme de él.

En las camios, por ejemplo, me he dado cuenta de lo desfasado que está el discurso del racismo y la discriminación en Guatemala. Para variar, aquí todo y todos somos una mierda! un país racista, discriminador, excluyente y bla bla bla, pues resulta que ya viviendo la calle me doy cuenta de que no es tan así (y ojo con el "tan así"). Talvez el Estado sigue funcionando sobre mecanismos que reproducen estos males y cierran espacios a ciertos sectores, pero el pueblo de a pie parece haberlos trascendido (con sus muchas excepciones). En la burra, donde se vive la interculturalidad del día a día, la cosa es muy diferente, la gente ya casi no establece estas distinciones; las señoras se juntan en los asientos y se van platicando, los jóvenes le ofrecen el asiento a los mayores, a las embarazadas o mujeres con niños (cuando se dignan), el brocha ayuda a subir los bultos; y no importa si este es ladino, indígena, chino o lo que sea... simplemente ocurre. Otra cosa es cuando lo que conviven son diferentes clases económicas, de la raza que sean. Como suele pasar, la realidad ha superado por mucho a la teoría imperante en las élites intelectuales que se dedican a diagnosticar al país desde sus escritorios... pero bueno, ya me estoy desviando del tema que son las camionetas, y esto daría para mucho...

Además de poder uno hacer sus propios diagnósticos, en las camios se viven todo tipo de situaciones, desde las muy terribles como un asalto - que afortunadamente no me ha ocurrido en lo que llevo de usarlas -, hasta las escenas más tiernas como una pareja de ancianos disfrutándose el viaje entre risas, besos y caricias... aquí algunas de las que me han tocado últimamente:

Hoy en al mañana el piloto traía puesto un disco con una muy buena selección de música. Cuando me subí estaba el buki con la de "Tu hombre perfecto", y ya venía yo pensando en lo que bien me ha dicho mi madre durante toda la vida (que es una de sus más fieles fans), que ese güey lo que canta es filosofía popular pura! cuando de pronto termina la canción y comienza, casi que como respuesta y muy elocuentemente, paquita la del barrio "Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefecio mal hecho..." jaaaajajaja, y como tres señoras por lo menos se ponen a cantarla con todo el sentimiento del caso. La filosofía popular tiene tantas maneras de expresarse pensé yo...

El otro día se sube un chino con un gran canasto y desde que le pidió permiso al piloto para vender, ya se podía intuir que se trataba de todo un personaje... bueno, pasó por el pasillo con una gran sonrisa, y con su mal hablado español decía "deliciosossssssssssss panecillos, pluebe sus delicioooosoossssss panecillos pala endulzalse la vida... señola, señol, pluebe su panecilloooo" y metía la cabeza entera en su canasto haciendo "mmmmmmmmmmmm" y la volvía a sacar estirándose para arriba como una serpiente llamada por la flauta hipnotizante de su encantador, lo que en este caso era el olor de los deliciosos panecillos lo que lo poseía de esa manera (que dicho sea de paso, en verdad eran deliciosos)... fue todo un performance.

La semana pasada se subió un tipo con un walkman, si!!! un walkman!!!!!!, de esos para escuchar cassettes de los que usaban una cintilla café que se enrollaba y desenrollaba de un lado a otro para reproducir la música, ¿se acuerdan? tenía años de no ver a alguien con una de esas reliquias... me quedé pensando en la vida de ese señor, ¿qué música estaría escuchando que todavía estaba en cassette? ¿qué música escuchaba en general? ¿cómo sería su casa? ¿estaría llena de antigüedades de ese tipo? en fin...

Ese mismo día un viejito le hizo la parada al bus con su credencial del programa de vejez y sobrevivencia en mano, para ejercer su derecho de viajar gratis, y el piloto, cuando lo vió, se pasó de largo. El viejito ya ni se sorprendió, ni le mentó la madre ni nada, al parecer ya estaba acostumbrado... no hay duda que hay de pilotos a pilotos, pero ¿qué dicen de nuestro país este tipo de actitudes tan recurrentes? sin duda que, generalizando, "los camioneteros" tienden a ser unos verdaderos hijos de puta, pero al final ni son los únicos, ni dejan de ser producto de un sistema que nos involucra a todos...

Y si, existe una falta de conciencia urbana y social que todavía nos hace mucha falta superar, y en la que todos estamos inmersos... y como no hay mejor manera que empezar por uno mismo, en el ánimo de comenzar a sentar nuevos paradigmas de urbanidad, hoy les digo a los señores conductores: tengan en cuenta que sea como sea, que si los pilotos son abusivos o no, que si manejan bien o mal, se paran a media calle a recoger gente o solo en las paradas, existe una máxima que me contó una amiga que traen escrita las "guaguas" cubanas en la parte de atrás, y que encierra un profundo contenido social, y dice: "llevo la vía porque traigo a la mayoría"



* Foto: "Niña en la camioneta" de Eny Roland Hernández Javier

martes, 18 de agosto de 2009

Síndrome de Abstinencia y Resbaladero Gigante

No conocía este grave mal hasta hoy que lo padezco en carne propia. Resulta ser que hace un poco más de una semana vinieron de visita Julio y Claudia, mis hermanitos mexico-salvadoreños, con la novedad de que, en solidaridad con "el gallo" que por chara resultó con los tiglicéridos altos, se habían puesto el reto de no chupar ni fumar por un mes. Después de tratarlos de convencer de que aunque sea una chelita, que por el gusto de la visita, que la radicalidad es mala y tal, y de que los dos se mantuvieron férreos en su decisión, me dije a mi mismo - a vaya! si estos dos cabrones pueden dejar los vicios por un mes, me canso que yo no! - y decidí ponerme el reto yo también.

El caso es que, a una semana y tres días de haber tomado dicha decisión, he empezado a percatarme de que estoy más insoportable de lo normal: subidas y bajadas de ánimo, hipersensibilidad, irritabilidad, acidez hacia el prójimo, desgano, etc., etc., etc... todos rasgos comunes de mi personalidad, lo que ahora se han potenciado como por diez mil y se me juntaron todos al mismo tiempo!

El fin de semana por ejemplo, me encerré en mi casa y decidí no contestarle el teléfono a nadie... solo salí a ver dos obras de teatro que me removieron hasta las entrañas, acentuando la chaqueta mental que ya me traía y la consecuente depresión. El sábado, después de la segunda obra, regresé a hacer limpieza a mi casa frenéticamente - ensuciando y limpiando, ensuciando y limpiando -. Después traté de leer un poco pero no pude porque la ansiedad estaba descontrolada... al rato llegó la Aída, yo vi un par de pelis y ella se las durmió.

el resbaladero...

Al día siguiente la meches llegó con la misión irrevocable de sacarme de la casa y llevarme a la feria, creo que tenía la leve sensación de que algo no andaba bien, así que no hubo resistencia posible que la hiciera declinar. Es un amor, me llevó de la manita y me invitó de todo, como en tarea antidepresiva.

Me obligó a tirarme del resbaladero gigante, que yo no conocía, prometiéndome que me iba a encantar. Hecho un manojo de nervios (lo cual es normal, pero como ya dije, en este caso, magnificado por la abstinencia), yo sentía que me iba a desmayar en cualquier momento, porque además estaba atascado de gente por ser el último día de feria, así que a mi natural temor a ese tipo de "juegos" se le sumó mi natural paranoia de sentirme observado por multitudes en momentos donde muy posiblemente terminaré haciendo un numerito, como caerme, salir corriendo, gritar aterrado, etc...

Mientras la meches se fue a comprar los boletos, me quedé viendo a la gente que se tiraba del resbaladero, que parecían productos cayendo por la fábrica de la felicidad: de a tres, en grupo, la familia, las amigas, niños, los profesionales que ya hasta hacen tecniquitas, las señoras... todo el mundo bajaba cagándose de la risa, con una cara de plenitud y euforia que está dificil describir (la foto la bajé de internet de un día normal, pero ese día eran como mil resbalosientos). De todas maneras yo seguía cagado... subimos las interminables gradas para llegar hasta donde no hay vuelta atrás, y yo en serio que venía sudando frío y llorándole a la meches para que me dejara rajar... pero no, no tuvo compasión.

Bueno, finalmente me tiré... ucha! qué puedo yo decir... bajé riéndome a carcajadas, rebosante de felicidad... como que todo mi síndrome de abstinencia se hubiera quedado en la cima del resbaladero por la fuerza de la inercia y lo único que corría por mi cuerpo era energía pura que salía en estridentes risotadas por mi boca, feliz como una lombriz. En verdad, para quien no conozca el resbaladero gigante que está en el hipódromo del norte, es de esas cosas que se tienen que hacer por lo menos una vez en la vida... y mejor aún, como terapia en cualquier momento de bajón.

Como conclusión: aunque la verdad verdadera es que en mi afán de demostrarme que mi fuerza de voluntad es ultrapoderosa, no me ha resultado tan complicado dejar de chupar y de fumar, si me alarma un poco la idea de que el funcionamiento normal de mi sistema nervioso (ya lo wikipedié) esté tan alterado por el alcohol y el tabaco, que en su ausencia se comporte de esta manera tan, tannn, tannnnn... INESTABLE! si, esa es la palabra... afectando incluso mi bienestar emocional y salud mental. Y si, tiene toda la lógica si me pongo a pensar en la conexión indestructible cuerpo-mente-alma...

Pero sea como sea, hoy elevo mis manos hacia el cielo y digo: gracias oh señor de la feria y los juegos por poner a nuestra disposición semejante objeto de alivianación como lo es el resbaladero gigante, alabado sea!

miércoles, 24 de junio de 2009

Que su carrito nunca regrese...


PRIMER ACTO:

Iba uno de estos días caminando rumbo a mi casa, cuando al pasar al lado del Parque Jocotenango (mejor conocido como Morazán), me topé con los cuida-lava carros gandallitas que siempre se mantienen por ahí con las caras rojas e hinchadas de tanto alcohol que se meten. Uno de ellos le estaba dando una tremenda gritada a un niño de no más de cinco años, que iba más o menos así:

-Ahora si hijuelagranputa, te voy a acusar con tu mamá que sos un hueco, dándole besos al Javier, esas no son cosas de hombres, sos un hueco cerote, ¡ahora si vas a ver!-, gritándole e intimidándole mientras el niño lloraba amargamente, como tratando de ahogar con su llanto las ofensas recibidas. El tipo siguió arremetiendo con cualquier clase de majaderías, mientras sus cuates alrededor le daban ánimos para ser más cruel, disfrutando la angustia que le producían al chavito. De repente, harto de tantos insultos, el niño gritó desesperado -¡¿QUÉ NO LE PUEDO DAR UN BESO A MI PRIMO?!-

Me dieron ganas de meterme en el círculo acosador, abrazar al niño y decirle que no había nada de malo en eso, que el cariño y la ternura son precisamente dos de las virtudes que más necesita este mundo... pero como muchas otras veces, no me atreví a hacer nada. Sentí como la agresión también me afectaba, me sentí inútil. Tanto al niño como a mí, de diferentes maneras, la vivencia nos mató un poco de humanidad.

SEGUNDO ACTO:

Al par de días volví a pasar por el mismo lugar y ahí estaban otra vez don nefasto y sus compinches, amontonados todos a mitad de la calle, gritándole lascivamente cualquier clase de vulgaridades a una chica que pasaba sobre la banqueta opuesta. Hasta en la forma de caminar se le notaba la indignación a la mujer, que pudo descansar hasta que dio vuelta a la esquina. Los tipos se quedaron cagándose de la risa, felicitándose unos a otros por todas sus ocurrencias. Mientras, el niño era testigo del espectáculo decadente desde una sombra.

TERCER ACTO:

Hoy en la mañana, caminando hacia la oficina, pasé otra vez al lado del Morazán. Esta vez los gandulfines estaban chingando a alguien por el celular, pasándoselo unos a otros para tener todos la oportunidad de hacer gala de su estupidez. A un par de metros a la redonda se sentía el insoportable hedor a guaro podrido que desprendían sus colorados e hinchados cuerpos. Pueda ser que cada vez sea más sensible a todo lo que me confirme lo detestables que son, pero no creo, realmente se sentía a simple olfato.

Dentro todavía del área de pestilencia, estaba el niño que días antes había sido humillado en grupo por darle un beso a su primo, acostado en el piso con una sombrilla haciéndole sombra. Tenía construida una carretera con piedritas que encontró en la banqueta y con un pedazo de madera jugaba, completamente abstraído de la situación circundante. Jugaba a que era un carro que se iba por esa carretera, a que no estaba ahí. Y sí, de alguna manera daba la clara impresión de estar en otro lado, de ser completamente ajeno a lo que pasaba a su alrededor.

¿Cómo se llamó la obra?

lunes, 18 de mayo de 2009

fiebre de sábado por la noche

El domingo recién pasado, como cosa muy inusual, me levanté a las 8 de la mañana... había quedado de desayunar en la casa de Aída para después ir a monitorear las manifestaciones del día. Desde que abrí los ojos tuve un flashazo de la noche anterior estando en un conocido changarrito del centro a donde a menudo vamos a morir aquellos a quienes la noche no suelta tan fácilmente... había llegado con un grupillo de amig@s y ahí nos encontramos a otros varios, estaban también algunos de los habituales (señores en el otoño de su vida que ya son parte del mobiliario), un grupo de chicas trasvestis y tres chavos machines que al parecer era su primera vez en ese lugar.

Nunca en todos mis finales en el cuchildril este había visto un conflicto de ningún tipo, pero esa noche, uno de estos primerizos se le puso al brinco a una de las chicas, acusándola de haberle tocado y gritándole cualquier clase de improperios de muy mala manera, como -andá a tocar a las basuras como vos!-. Muy tranquila y como toda una lady, la chica le dijo que no le había tocado nada y que mejor no se metiera con ella. Una cosa llevó a la otra y don machín le terminó propinando un golpe al acompañante de la señorita... ella, sin perder la postura, agarró el envase que tenía al lado, lo rompió con un golpe seco sobre la mesa y se le fue encima agarrándolo al estilo Kill Bill. De un segundo al otro, las 15 o 20 personas que estábamos ahí, en un espacio de 4x3, quedamos atrapados en medio de la encarnizada reprimenda, intentando proteger la cabeza de los litros voladores.

Las amigas, que estaban en el parque de enfrente, corrieron a la puerta dispuestas a tirarla y gritando que quitaran el candado y la cadena. Los de adentro, amontonados en donde pudimos, pedíamos que abrieran para salir y pedir auxilio... no sirvió ningún intento por detener el feroz contraataque, la ira animal había estallado descontrolada. Una mesera logró quitar el candado, pero en vez de que alguien pudiera salir, las otras chicas entraron enardecidas en defensa de su amiga, valiéndose de vidrios, tacones, tenedores, chirmol, sal y lo que hubiera al alcance... contar los detalles de lo que pasó sería amarillismo.

Al final pudimos salir y le avisamos a una patrulla que pasaba enfrente, pero yo ya no me quedé a ver el desenlace porque huimos de ahí peniqueados, con el corazón rebotando.

Fue toda una experiencia la del domingo en la madrugada... me di cuenta de lo mucho que me descompone y me aterra la violencia. También sentí un profundo respeto por la manera en que se defienden esas chicas entre sí, con lo que tengan a la mano y sin que se les corra ni el rimel... pensé en lo distante que es ese mundo de mí, con sus alegrías, sus dificultades, sus dolores y sus necesidades...

***

Ese sábado en la mañana hubo una manifestación pacífica de la comunidad trasvesti-transexual y simpatizantes, que marchó desde el Ministerio Público al Palacio Nacional, parando en el Congreso y la PDH. Se celebraba el Día Internacional contra la Transfobia, y l@s chic@s, encabezadas por la Organización Trans Reinas de la Noche, exigían el reconocimiento de sus derechos como seres human@s, reivindicando su libertad de vivirse plenamente.

Toda la semana pasada el país estuvo conmocionado y alborotado por el asesinato y las declaraciones póstumas del Licenciado Rosenberg. Hubo manifestaciones de gente exigiendo la renuncia del presidente y/o que se hiciera justicia y se pusiera un alto a la ola de violencia, y otros que apoyaban a Colom y/o el respeto a la institucionalidad y al debido proceso. En fin que todo el mundo se manifestaba por algo.

Entre más vueltas le doy, más complicado me parece este rompecabezas...

Pienso en la paradoja de quien durante el día marchó por la reivindicación de sus derechos (sobre todo el de vivir sin ser violentada -de cualquier manera-) y en la noche pasa de ser víctima a victimari@, reaccionando de una manera completamente desproporcionada al momento concreto... claro que poniéndolo en contexto, en una sociedad que la excluye, que para tener otro trabajo que el de la calle le obliga a negarse, que la agrede y la mata, y en donde ha aprendido a defenderse -literalmente- con uñas y dientes; pienso en el odio que esa mujer atrapada en un cuerpo de hombre debe tener contenido, y entonces parece muy obvio porqué se defendió de esa manera.

Por otro lado me pregunto, ¿qué tan legítima es la voz de un pueblo que se manifiesta alrededor de un hecho aislado pidiendo paz y justicia -cualquiera que sea la postura-, en donde la mayoría vive el día a día indiferente a las condiciones injustas, a la pobreza, la violencia común, la opresión, exclusión y demás?, condiciones mismas que son la causa de tanto odio contenido por quien más las padece... pero también, por algún lado hay que empezar ¿no?

Y sobre la violencia común, la real y verdadera y no la del discurso, que fácil es desatarla y que difícil detenerla... ¿de qué manera cada quien es responsable, en la casa, en las relaciones, en la calle, en el gobierno, en los servicios y en cualquiera de sus manifestaciones?, ¿de qué manera la reproduzco yo?, ¿cómo romper el círculo en el cual todos transitamos de víctimas a victimarios?... definitivamente no es nada fácil, pero regresando a mi más profunda esencia new age, creo que el único camino posible es yendo de adentro hacia afuera.

viernes, 15 de mayo de 2009

eL cIrCo

Hoy, después de casi toda la semana de manifestaciones, me fui a dar una vuelta al parque para ver de cerca los mítines que se están llevando a cabo... no lo había hecho antes porque desafortunadamente coincidió con mi traslado temporal de oficina a la zona 9, pero definitivamente moría de ganas de ir a presenciar y vivir de cerca el momento histórico que el país atraviesa... y no me refiero al video ni a la crisis política sin precedentes que se ha ocasionado a raíz de, sino más bien a la visita de tanto "guatemalteco bien" al terruño centresco, hoy convertidos en fervientes y ardientes manifestadores...

Bueno, por dónde pudiera empezar, realmente estuvo entretenidísimo, me tocó ver personalidades como Giovanni Fratti, que no fue una gran sorpresa, dado que hasta antes de haber sido expulsado de su programa (según se de muy buena fuente, por radical y reaccionario... ya pa que la infinita te eche vicks por eso, calculen!!), se dedicó en el aire a descalificar de toda manera posible al actual gobierno e incluso a sugerir la renuncia del presidente... qué mejor oportunidad se le pudo haber presentado!!! También estaba por ahí el gran mago de la manipulación, el único e inigualable ¡¡¡Cash Luna!!!, quien en pleno espíritu solidario se estuvo tomando fotos con algunos de los asistentes, sin cobrar!!! Y bueno, Ranferí Aguilar y otro montón de gente que se subía a la tarima a agitar a los presentes, no sin antes hacer un breve resumen de su currículum vitae. No conocía a ninguno casi, pero por la cantidad de maestrías y doctorados me imagino que eran importantes... y no vayan a creer que era por falta de modestia que sacaban sus medallas a relucir, era solo para hacer constar que eran guatemaltecos distinguidos y honorables (¡¡¡¿¿¿???!!!)

Tuve también oportunidad de escuchar consignas sumamente conmovedoras como "nosotros podremos no tener los millones que tienen esos corruptos! pero somos millones de corazones unidos por una misma causa!!!" qué talito? o "pedimos justicia por los pilotos, por los motoristas!!!"... esa última me encantó! aunque no terminé de entender si se referían a sus pilotos o a los pilotos de las camios... total, la verdad creo que ni ellos lo tienen muy claro, lo que yo casi lloro de ver tanta solidaridad por parte de los honorables y distinguidos, POR FIN!!!!!!

En el otro extremo del parque se encontraba, en menor cantidad porque habían empezado más temprano, el otro pueblo unido, el que apoya al presidente (que no es por tomar partido, pero por lo menos ese si era pueblo!) y una mega pantalla igualita a la que habían estado utilizando “los otros” pasando videos de los programas y logros del gobierno... estaría cagadísimo que la misma empresa les haya alquilado la pantalla a ambos bandos... en río revuelto...

Y bueno, no podía solo estar ahí sin documentar la experiencia, así que aquí les van unas fotitos pa que vean como manifiesta el pueblo:


la pantalla que les conté...

mírenl@s, si o no se ven lind@s

estas chicas hasta se pusieron lentes de motoristas para pugnar por ellos!

se me olvidaba, también me encontré a un Rodrigo vestido de mujer...
trasvestis presentes!

contra toda sospecha, superguatemala es canche

ahí está don Giovanni muy alternativamente con su pashmina que hasta pareciera ser de Palestina... ya en la manifestadera, es de aprovechar!

speechless...

si algún día se topan con estas manos, HUYAN!!!

aquí los sentenciados por la alta Corte de Prensa Libre y sus secuaces... a full color!

y finalmente, ¡los defensores de la patria!

martes, 21 de abril de 2009

crónica de un fracaso anunciado...

Hace más de un año tomé la brillante decisión de enganchar un apartamento... de esas ideas repentinas que tengo, que no tienen ni pies ni cabeza, pero no pueden esperar un segundo más para llevarse a cabo (creo en mi favor, que mi historia de nómada exigía de un espacio propio y seguro para echar ancla)... además de meterme en la deuda más grande que he tenido en la vida -que me ha generado un sentimiento permanente de angustia devastadora-, tuve que abandonar mi hermoso apartamento con paredes color verde limón y naranja atardecer. Desde el 1 de diciembre de 2007 hasta la fecha he vivido en cinco lugares diferentes (contando el actual); a veces de arrimado, un par de meses en el lugarcito este que compré y las demás rentando espacios en casas de amig@s y familiares.

Obviamente, como es característico en mí, la emoción inicial se convirtió en obsesión, así que me la pasé dibujando planos de lo que quería hacer ahí, los colores que iba a poner, el piso, esto, lo otro... me soñaba a mí mismo estando en el apartamento ya remodelado, viendo el atardecer en el ático (que tiene unos ventanales inmensos) o disfrutando de la terracita donde pondría una especie de jardincito con churrasquera y todo... y así, en medio de la emoción-obsesión, me seguí endeudando más y más.

Tanta fue mi alegría cuando me pasé al apartamentito, que decidí inaugurar este blog para documentar esa nueva etapa... le puse sexta-avenida por ser el nuevo escenario de mi vida, donde pasaba de todo y me podía relacionar con todo tipo de gente (se refleja dicha emoción en el primer post). No me importó el hecho de no tener luz y por tanto de tener que bañarme con agua fría todos los días, ni tampoco de vivir en medio de la construcción, o de estar solo en el último piso del edificio donde los novios subían a hacer lo suyo y los distinguidos vecinos a consumir alcohol y demás sustancias psicotrópicas.

Al poco tiempo comenzó la temporada de lluvias y descubrí que además de todas las remodelaciones que había que hacer, también tenía que arreglar el techo, porque el agua se metía por todos lados (lo cual también está debidamente documentado en días de lluvia). Con total entrega y fervor religioso, asumí la tarea de llegar todos los días a escurrir toallas empapadas de agua amarillenta que venía del techo y vaciar cubetas, como parte del sacrificio que implicaba ser el digno propietario de tan lindo apartamento.

Y bueno, fue hasta que empecé a escuchar y percibir comportamientos extraños, como cuando apareció una mancha de sangre en la puerta del elevador en mi piso, que comencé a tener episodios de angustia y ansiedad, y un miedo al exterior tal que no quería ni salir en las mañanas para ir al trabajo. La gente del edificio, que al principio me parecía tan auténtica y verdadera, y de gran riqueza para mi formación antropológica, me comenzó a parecer hostil e incluso peligrosa. El acabose fue cuando un día llegaron de la empresa eléctrica a cortar el contador central de luz del edificio, y con ello se suspendió el servicio de elevador y las bombas de agua. Fue así que a mis labores de sacrificio se sumó bajar todos los días al primer piso a traer agua de la cisterna y volver a subir al octavo cargando las cubetas llenas (que todos sabemos cuanto pesan) para poder bañarme a "güacalazos", llenar el depósito del trono y guardar otro poco para los platos... eran por lo menos dos viajes...

De los problemas legales que traía el apartamento, como la hipoteca que pesaba sobre él, de la cual yo me tuve que hacer responsable comprando más de lo que tenía pensado (y por lo tanto agrandando la deuda), y de la estafada que me metió el tipo que me vendió NI SIQUIERA VOY A HABLAR!, porque no quiero quejarme también de que en el mundo de hoy, y particularmente en este país, ya no se puede confiar en nadie al hacer este tipo de transacciones, y porque por mi formación de abogado, es un poco vergonzoso que no haya sido un poco más precavido en esos asuntos.

Tomar la decisión de salirme de ahí era cuestión de tiempo, y ya cuando debido a la humedad provocada por las goteras (si es que se le puede llamar así al diluvio interno que había en ese lugar), el piso de madera tipo parqué que puse con tanta emoción en mi cuarto comenzó a levantarse y despegarse, la decisión fue tomada!

Hoy en día alquilo el cuartito de servicio de un apartamento a unas cuadras del mío, con baño privado... no obstante el apartamento tiene un calentador de agua central, el único lugar al que no llega el agua caliente (que dicho sea de paso, es el más cercano al calentador), es mi baño... además de eso, es el único cuarto que no tiene tomacorrientes para conectar aparatos eléctricos (lo comento nada más para evidenciar la hijaeputez prevaleciente en algunos círculos clasemedieros para arriba de nuestro país, que siguen pensando en el servicio doméstico y clases bajas en general como personas de segunda)... pero con todo y todo he logrado hacer del cuartito un lugar bastante cómodo y acogedor... además de que mis co-habitantes son bastante llevaderas (una de ellas, mi hermana).

Mientras tanto, gran parte de mi sueldo mensual se va en pagar los intereses del préstamo que hice para comprar el apartamento de la sexta y en el mantenimiento de los servicios que no utilizo ni puedo utilizar (porque dadas las deudas con la empresa eléctrica y de agua, el edificio no los provee)... el lugar lleva ya algunos meses abandonado porque por lo mismo de los pagos no he tenido dinero para hacer las remodelaciones necesarias para regresar. Todo este tiempo he estado en la indecisión de venderlo o seguir viviendo en déficit... todavía hay noches, mientras duermo en mi acogedor cuarto de servicio, que me sueño viendo el atardecer desde el ático o en la terraza, en compañía de mis querid@s, compartiendo un delicioso churrasquito.